Hace ya 6 meses que por fin me decidí a probar Linux casi a diario, y no sólo a correr CDs demostrativos para ver un poco el feeling. Primero lo instalé en mi netbook, después en el ordenador de algunos conocidos, hartos ellos -y yo- de notificaciones diarias y cuelgues de Windows...
El veredicto:
Es sumamente útil y eficaz... pero no está a la altura del Apple Mac OS X. (Muchos lectores probablemente se escandalizarán al leer esto, pues antepongo un producto propietario de una empresa privada (Mac OS X) a una iniciativa descentralizada, desinteresada, y una ejecución espectacular de muchos temas que se oyen últimamente (Linux): altermundialismo, democracia real, participación de todos, voluntarismo, no afán de lucro, etc. Todo eso es cierto, y Linux es un fenómeno inaudito, un triunfo de la cooperación en aras del bienestar humano, pero le falta un hervor para llegar al grado de comodidad y rendimiento que supone Mac OS X, especialmente y sobre todo para usuarios novatos o que no quieran saber del tema, sino sólo utilizar su ordenador.
Llevo 6 meses utilizando Ubuntu 10.4 en mi netbook; he probado e instalado 10.10 en un portátil Dell, y utilizo además 11.04 en un portátil HP (Ubuntu publica una nueva versión de su Linux todos los meses de abril -acabada en 4- y todos los meses de octubre -acabada en 10-). De lejos el más cómodo, que menos fallos ha dado, y que más he utilizado es el 10.4 en el netbook.
No he echado para nada en falta a Windows. Instalar programas -lo que más miedo me daba además de retocar las particiones para instalar Ubuntu- es casi tan cómodo como en mi Mac: se busca el programa en el Gestor de Instalaciones, y con unos cuantos clicks, ya está. Muy fácil para neófitos.
El problema es la ingente cantidad de versiones, variantes, programitas, repositorios, etc. que existen. Si uno se limita a enviar correos y navegar por la web -conozco mucha más gente con este perfil que con el contrario, de superusuario que hace de todo con su ordenador-, Linux da la talla. Sin problemas de seguridad, sin cuelgues, rápido, estable (encender son 45 segundos, y apagar 10, y eso aunque lo utilices durante años). De vez en cuando surgirá un mensaje algo críptico quizá para el neófito -relativo a actualizaciones casi siempre- , pero ni de lejos tan a menudo como en Windows. Lo recomiendo encarecidamente, sin olvidar mencionar que es gratuito, y que todos los programas pensados para Linux lo son también por definición.
Si uno es más bien alguien que hace de todo con el ordenador (me refiero a crear, no sólo a gestionar), más vale que esté dispuesto a aprender poco a poco algo de Linux más en serio, o al menos que no le dé miedo consultar foros en la red (a diferencia de Windows, hay millones de foros de Linux, porque lo que se persigue es la transparencia y la difusión de la información, y, siempre que me ha pasado algo raro, en pocos minutos he encontrado una página dónde se explicaba cómo resolverlo, o se mencionaba que se resolvería pronto porque ya se había detectado...). La diferencia principal que noto respecto de mi uso habitual doméstico de mi Mac es que surgen más complicaciones, porque el sistema no está tan orientado a ahorrarle gestiones al usuario como a que sea eficiente. Todavía no existe una masa crítica de usuarios festivos de Linux; sigue siendo preciso un comodín de la llamada al que acudir (aunque bastan los foros de la red) cuando surge una contrariedad.
Sin embargo, a pesar de lo que acabo de decir, no cabe duda de que ha avanzado a pasos agigantados desde las primeras experiencias que tuve con Linux a mediados de los 90.
Lo repito: si sólo se quiere ver correos y navegar, gestionar las fotos de la familia, escuchar música, y de vez en cuando hacer la lista de la compra, Linux es perfecto y muy superior al Windows: se instala fácilmente y enseguida, no se cuelga -puede ocurrir, pero no es nada habitual-, y transmite una sensación de eficiencia que jamás igualará ningún Windows. Recomiendo en concreto la versión Ubuntu Linux 10.4 Lucid Lynx de abril del 2010, que, aunque menos moderna que la última de hace unas semanas, es MUCHO más intuitiva, y tendrá soporte de sus creadores hasta 2013.
Si además se quiere utilizarlo para todo lo que se utilizaba un Windows, será necesario un poco más de aprendizaje -recompensado, eso sí-, y de paciencia, según se va cambiando el paradigma del Windows (la versión software del Pensamiento Único de los neocons neoliberales) al paradigma Linux (TODO es posible, pero tendrás que poner tu granito de arena).
Y finalmente, una pequeña nota aclaratoria: Windows y Mac OS X son sistemas propietarios de empresas privadas, con eso quiero decir que es como comprar un electrodoméstico, viene ya todo hecho, y no te vas a poner a abrir las tripas del electrodoméstico para cambiar un circuito o una pieza (casi nadie lo haría). Linux es otra filosofía: la de crear prácticamente de la nada un electrodoméstico, con la peculiaridad de que CUALQUIERA puede mejorarlo (de hecho se alienta a ello). No hay una empresa vendiéndolo detrás (lo que venden Canonical, desarrolladora de Ubuntu, y otras similares, es soporte para aprender, instalarlo, y utilizarlo, pero no cobran derechos de propiedad intelectual por el software), y hay potencialmente tantas versiones de Linux -se llaman "distribuciones"- como gente dispuesta a crearse su propio Linux personal. También conozco a gente que se compila su propio Linux, pero no es lo habitual, a no ser que uno sea un experto o apasionado del tema; para el común de los mortales que sólo quieren utilizar su ordenador para cosas ubicuas y básicas en 2011 (no así en 1995), basta con descargar de la red una distribución extendida (Ubuntu, OpenSUSE, Mandriva, Red Hat, Slackware...), instalarla, y utilizarla.
A pesar de los pequeños inconvenientes que he mencionado para un funcionamiento serio y que no he observado nunca en Mac OS X, el Linux de 2011 es una alternativa muy sólida al ubicuo Windows neoliberal. Más bonito, da menos estrés; y es gratis (esto les parece accesorio a los turiferarios de la piratería que proceden del mundo Windows, pero a mí me parece fundamental para el altermundialismo, por ejemplo, y porque evita todo lo que trae la piratería (virus, fallos de seguridad, etc.)).

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